Ventajas de la iluminación LED

La iluminación LED consume un 80-90% menos de electricidad que una bombilla corriente de similares características. Esto significa un 80% mínimo de ahorro en la factura eléctrica. Con las lámparas de Led se ha conseguido la mayor eficiencia lumínica, llegando hasta 130-150 lúmenes por vatio en las bombillas más eficientes, y a 80 lúmenes por Vatio en las más populares. Como ejemplo la eficiencia lumínica de un halógeno es tan solo de 20 a 25 lúmenes por vatio.

Consumen 2,5 veces menos que una bombilla de bajo consumo convencional y 8,9 veces menos que una bombilla incandescente tradicional, esto conlleva un impresionante ahorro económico, que facilita una rápida amortización de la inversión.

 

Las bombillas LED no tienen filamentos u otras partes mecánicas de fácil rotura y sujetas a fallos repentinos. Su degradación es gradual y lenta a lo largo de su vida. Se considera una duración entre 30.000  y 50.000 horas, hasta que su luminosidad decae por debajo del 70%, eso significa entre 10 y 30 años en una aplicación de 10 horas diarias 300 días/año, reduciendo los costes de mantenimiento y remplazo.

 

El CRI o índice aleatorio de color, nos proporciona una medida de la calidad de la luz, las bombillas LED poseen un CRI alrededor de 90, consiguiendo que se aprecien mucho más los matices de la luz. La obtenida por fluorescentes y bombillas llamadas de "bajo consumo", además de no ser instantáneas en su encendido, poseen una luz muy poco natural, con un CRI muy bajo en torno a 44.

Las bombillas LED, además tienen la posibilidad de alimentarse a 12 y 24 Volt, reduciendo así los riesgos de electrocución, además el cableado puede ser netamente inferior en sección, provocando así un ahorro adicional en las instalaciones eléctricas. 

 

Al consumir poca energía, las bombillas LED emiten poco calor. Es la llamada luz fría. Como ejemplo, una bombilla halógena gasta de 50W, 45 aproximadamente en emisión de calor, esto supone un gasto extraordinario en aire acondicionado, siendo necesarios unos 70W adicionales para deshacerse del calor generado por esa bombilla.

El encendido y apagado de las bombillas LED es rapidísimo, a diferencia de otros sistemas no se degrada por el número de encendidos; lo que los hace muy útiles en sistemas de apagado y encendido por detección de movimiento.

Las bombillas LED son totalmente reciclables y ecológicas ya que no contienen mercurio, ni materiales tóxicos como las lámparas fluorescentes, o CFL. Además son mucho más resistentes a los golpes, e incluso aquellas que poseen un bulbo de cristal pueden seguir funcionando si este se rompe.

Su bajo consumo las hace ideales para sistemas de iluminación de emergencia mediante un sistema de baterías conectado a paneles solares para la recarga o de generador auxiliar, por lo que pueden ahorrar en sistemas paralelos de iluminación. Se harán imprescindibles en hospitales y lugares que requieran una iluminación a prueba de fallos.